Hoy en día es un problema muy común y los gobiernos de los países desarrollados están invirtiendo tiempo y dinero en campañas que alerten y conciencien a las personas sobre este mal: la obesidad. Un problema que en los últimos anos ha ido creciendo a pasos agigantados y sus consecuencias dañado la salud de muchas personas.
El problema de la obesidad es un problema difícil de combatir y de ahí lo importante de prevenirlo antes de llegar a este estado en que nuestra salud se vea comprometida y ya los problemas no solo sean de sobrepeso sino de índole mucho mas seria.
En escuelas y centros médicos se han iniciado campañas de información para que los padres y la gente en general tomen conciencia sobre la importancia de una alimentación balanceada y sana y lo vital que es realizar algún tipo de ejercicio físico que nos ayude a quemar y desgastar las calorías que consumimos diariamente.
El numero de niños obesos ha crecido alarmantemente y si bien es cierto, en otros tiempos, allá por la época de nuestras abuelas y antes de eso quizás, se pensaba que los niños gorditos eran más sanos, hoy se sabe que no es cierto. A los niños desde pequeños hay que enseñarles la importancia de consumir alimentos sanos, limitar mucho la cantidad de dulces y antojos que se pueden consumir y fomentar mucho el consumo de verduras y frutas de manera diaria. Crearles buenos hábitos de alimentación será fundamental para que crezcan sanos y sobre todo, evitar que suban de peso sin control.
También es cierto que otro de los factores que ha influenciado mucho en los últimos años en el incremento de niños que sufren de obesidad ha sido el avance tecnológico en el área de los video juegos y televisiones. La conjunción de ambos ha hecho que nuestros niños sustituyan el balón y el parque por el sofá de la sala para jugar el video juego de moda o ver el programa de televisión favorito. Estas horas de ocio que en otros tiempos se hubieran pasado corriendo detrás de un balón o trepando árboles, ahora son invertidas en actividades que no generan ningún desgaste de energía, y por lo tanto, ninguna disminución de peso.
El primer paso para iniciar la batalla contra la obesidad ha de ser el determinar si efectivamente se sufre de esta enfermedad. Para ello hay que consultar con un especialista el cual diagnosticara después de haber realizado pruebas exhaustivas y determinado el nivel de obesidad que se tiene. A partir de ahí, este especialista se encargara de diseñar una dieta que ayudara a perder peso al igual que una rutina de ejercicios físicos que contribuirán con este fin. No es posible lograr resultados satisfactorios si estas dos cosas no se combinan adecuadamente. También el incremento del consumo de agua ayudara a que la perdida de peso sea más efectiva.
El tratamiento de la obesidad no es fácil. Esta es una enfermedad crónica, por lo que el tratamiento es lento y tedioso. Implicara cambiar los hábitos alimenticios, aumentar la actividad física y en casos un poco mas extremos el uso de fármacos e incluso cirugía.
Cuando se inicia una dieta baja en calorías para combatir la obesidad, el cuerpo consume las reservas de proteínas y glicógenos por lo que la perdida de peso en este periodo puede ser de medio kilo al día. Recién a partir del sexto día el cuerpo empieza a utilizar el tejido adiposo para producir energía. Es importante recordar que este es el fin principal de la dieta, consumir más calorías de las que se consumen para que nuestro cuerpo eche mano de las reservas acumuladas en nuestro cuerpo y si se desea bajar todo el peso de mas que se tiene, esto tiene que hacerse por un tiempo bastante prolongado.
No existen formulas milagrosas que eliminan la obesidad de la noche a la mañana, pero en el mercado farmacológico existen productos que ayudan a las personas que sufren de este mal a perder peso, siempre que este acompañado de una dieta baja en calorías y ejercicio físico moderado. Entre estos productos están los anorexígenos cuya propiedad principal es la de eliminar el apetito. Los anorexígenos noradrenergicos actúan en el centro del apetito y estimulan el Sistema Nervioso Central. Estos fármacos pueden crear adicción. Los anorexígenos serotoninérgicos actúan en el centro de la saciedad y no tienen acción estimulante, por lo que no crean adicción. Pueden ocasionar hipertensión pulmonar primaria y algunas anomalías cardiacas. Estos y otros fármacos como fluoxetina, orlistat y sibutramina son los más conocidos.



